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“¿Necesito una web completa o me basta con una landing?” Es una de las primeras dudas que aparecen cuando un negocio decide mejorar su presencia online. La respuesta no depende de lo que tenga la competencia ni de lo que te parezca más bonito, sino de una sola pregunta: ¿qué quieres que haga la persona que llega a tu página?

Vamos a ver qué es cada cosa, cuándo encaja cada una y cómo decidir sin gastar de más ni quedarte corto.

Qué es cada cosa

Landing page

Una landing page (o página de aterrizaje) es una sola página con un único objetivo: que el visitante haga una acción concreta. Pedir presupuesto, reservar una cita, descargar una guía, apuntarse a un evento.

Todo lo que aparece en ella empuja hacia esa acción: un titular que dice exactamente qué ofreces, los beneficios, las pruebas de que sabes hacerlo, las dudas frecuentes y un formulario o botón bien visible. Normalmente no tiene menú, o tiene uno mínimo, para que nadie se distraiga por el camino.

Web corporativa

Una web corporativa tiene varias páginas que explican el negocio completo: inicio, una página por servicio, quiénes sois, contacto y, a menudo, un blog o una sección de proyectos.

Su trabajo es triple: presentar todo lo que haces, dar confianza a quien te está investigando antes de contratar y aparecer en Google por muchas búsquedas distintas.

Diferencias de un vistazo

Landing page Web corporativa
Objetivo Una acción concreta Presentar el negocio y captar clientes por varias vías
Estructura Una página Varias páginas (inicio, servicios, contacto…)
De dónde llegan las visitas Anuncios, email, redes sociales, códigos QR Búsquedas en Google, recomendaciones, visitas directas
Posicionamiento en Google Limitado: una página trabaja pocos temas Más margen: cada página puede responder a búsquedas distintas
Tiempo de puesta en marcha Corto Más largo
Vida útil A menudo ligada a una campaña Base permanente del negocio

Cuándo te conviene una landing page

Vas a invertir en anuncios. Si pagas por cada clic en Google Ads o Meta, lo último que quieres es que el visitante aterrice en una página de inicio que habla de todo. La propia ayuda de Google Ads recomienda elegir una página de destino que encaje de cerca con el anuncio y las palabras clave, y que la página repita la llamada a la acción del anuncio. Además, la experiencia en la página de destino es uno de los componentes del nivel de calidad con el que Google Ads compara tus anuncios con los de otros anunciantes.

Lanzas algo con fecha. Una promoción de temporada, un curso, un evento, un producto nuevo. Una landing se prepara antes que una web entera y se puede retirar o reutilizar cuando acaba la campaña.

Quieres validar una idea. Antes de invertir en una web completa para un servicio nuevo, una landing te permite comprobar si hay interés real: si nadie pide información, has ahorrado mucho dinero.

Vendes un solo servicio muy claro. Si tu negocio se explica en una frase y tu cliente no necesita investigar mucho, una landing bien hecha puede ser todo lo que necesitas al principio.

Cuándo te conviene una web corporativa

Ofreces varios servicios. Si haces reformas de cocinas, de baños y rehabilitación de fachadas, cada servicio tiene un cliente distinto con preguntas distintas. Meterlo todo en una sola página confunde a los tres.

Tus clientes te investigan antes de contratar. En servicios profesionales, trabajos entre empresas o encargos de importe alto, el cliente quiere saber quién hay detrás, cómo trabajas y qué has hecho. Eso necesita espacio.

Quieres que Google te traiga clientes a medio plazo. La guía de SEO para principiantes de Google recomienda pensar en las palabras que usaría tu cliente para buscarte, agrupar los contenidos parecidos en secciones y usar direcciones (URL) descriptivas. Con una sola página hay poco que organizar. Eso sí, Google también avisa de que algunos cambios tardan horas en notarse y otros pueden tardar meses, así que el SEO es una inversión a medio plazo, no un interruptor.

Necesitas publicar con regularidad. Proyectos terminados, artículos, ofertas de empleo, novedades. Todo eso vive mejor en una web con estructura.

La opción que más sentido tiene para muchos negocios: las dos

No siempre es una cosa o la otra. Una combinación muy habitual es:

  • Una web corporativa como base, que explica el negocio y trabaja el posicionamiento en Google.
  • Landing pages específicas para cada campaña, a las que apuntan los anuncios.

El motivo lo explica bien un ejemplo de la ayuda de Google Ads: si alguien busca “camisas de franela” y hace clic en tu anuncio de camisas de franela, la página a la que llega debería mostrar camisas de franela. Trasládalo a tu caso: si anuncias “reforma de baño en una semana”, el clic debería llevar a una página que hable solo de eso, con un formulario para pedir presupuesto de un baño, no a tu inicio.

Cinco errores que vemos a menudo

  1. Mandar los anuncios a la página de inicio. El visitante tiene que buscar por su cuenta lo que le prometía el anuncio. Muchos no lo hacen.
  2. Una landing con menú completo y cinco botones distintos. Si todo es importante, nada lo es. Una landing tiene una acción principal.
  3. Querer posicionar diez servicios con una sola página. Una página no puede ser la mejor respuesta para diez búsquedas diferentes.
  4. Una web corporativa sin llamada a la acción. Páginas de servicios muy completas que terminan sin decir qué hacer a continuación.
  5. Olvidar el móvil. Google Ads recuerda que la facilidad de navegación es algo que los usuarios valoran todavía más en móvil, y que la velocidad de carga puede marcar la diferencia entre que alguien se vaya o compre. Revisa tu página en tu propio teléfono antes de lanzar nada.

Cómo decidir: cinco preguntas

Respóndelas con sinceridad y la decisión suele salir sola:

  1. ¿De dónde vendrán las visitas? Si vienen sobre todo de anuncios o campañas, empieza por una landing. Si quieres que lleguen desde Google sin pagar por clic, necesitas una web.
  2. ¿Cuántos servicios vendes? Uno, landing. Varios con públicos distintos, web.
  3. ¿Cuánto investiga tu cliente antes de llamarte? Poco, landing. Mucho, web.
  4. ¿Tienes una fecha límite? Si la campaña empieza en tres semanas, una landing llega a tiempo; la web puede venir después.
  5. ¿Quién va a mantener el contenido? Una web con blog y proyectos necesita que alguien la actualice. Si nadie lo va a hacer, empieza por algo más sencillo.

¿Y el precio?

Una landing suele ser más rápida y más barata de hacer que una web corporativa, pero no la elijas solo por eso: una landing para un negocio que necesita una web se queda corta enseguida, y una web completa para validar una idea es dinero que quizá no hacía falta gastar. Si quieres ver rangos de mercado y qué encarece cada proyecto, lo explicamos en cuánto cuesta una página web en España.


Si ya sabes lo que necesitas, echa un vistazo a nuestras landing pages o a nuestro servicio de diseño web. Y si aún dudas, cuéntanos tu caso y te decimos con franqueza qué te conviene más.

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